martes, 26 de abril de 2016

38. ¿Refugio?



Grerl, Sara, Aurora y Mivijres Se encuentran agotados, tienen frio y están preocupados por la falta de comida. Pero siguen adelante persiguiendo a su presa hasta una edificación de piedra en la cima de una montaña más allá de los límites del reino, donde no hay leyes ni amigos a los que recurrir.
Un arco de medio punto hecho con lascas de piedra indica la entrada que sin vigilancia ni puertas parece una invitación a los transeúntes.
Entre varias de las enormes rocas que hay por la zona se han levantado unos muros. El interior parece tan grande como algunos de los más pequeños castillos del reino, pero este está cubierto. Unos enormes arcos, sustentados por columnas irregularmente repartidas, cruzan los grandes espacios interiores y sobre estos unos torpes tejados de madera con unos pocos espacios libres cubren todo el interior.
Entre las columnas, con más torpeza y usando madera, piedra o pieles media docena de habitáculos, a falta de un nombre más apropiado, se reparten. Sin embargo destaca en medio de la edificación una estancia que parece formar parte integrante de la construcción desde el principio. Las mismas lascas se han apilado con mucha destreza para formar ventanas redondas y paredes rectas aunque la estancia, grande en comparación a los habitáculos que la rodean, tiene una planta irregular.
Nadie se encuentra fuera de los habitáculos, nadie les da la bienvenida ni les espera. Cerca de uno de los habitáculos un fuego arde bajo una marmita gastada y ennegrecida. Invitando a sus fríos huesos a acercarse. Sin hablar, mirando alrededor y con precaución el grupo se aproxima al tentador fuego.
Se reúnen junto al fuego para calentarse mientras comentan lo extraño del lugar. En un momento dado Mivijres se ve llevado por la curiosidad y se asoma al guiso. Repugnado se aparta llevándose la mano a la cara -¡Eso huele a muerto!
Un gruñido les sorprende desde la puerta más cercana, cuando el grupo se gira en dirección al sonido descubren un desarrapado orco apoyándose en una muleta por la falta de una pierna que sostiene en su mano libre una cazo de madera y les mira como si desease que fuese una hacha de guerra.
Los cinco se miran esperando la violencia pero deseando que esta no llegue, Grerl se aparta del fuego dirigiéndose al exterior muy despacio esperando que sus compañeros le sigan. Pero la cara del orco se suaviza y con el cazo señala la edificación del centro, como indicándoles donde ir.
El grupo cruza miradas llenas de significado Mivijres trata elocuentemente, pero en silencio, de asegurarse “¿no vamos a ir ahí dentro verdad?”. Grerl solo mira a Sara que asiente y se dirige al lugar Aurora mira a Mivijres “donde quiera que vayamos vamos todos juntos” y sigue a Sara. Tras ellas va Grerl y finalmente Mivijres, con las manos en la cabeza, cierra la comitiva.
La entrada parece estar en el lado contrario, lo que les permita ver todo el lugar, varios arcos como el que les ha servido de entrada se reparten por el muro, ninguno tiene puertas ni guardias, el lugar apenas parece tener habitantes hasta que giran la esquina y ven la entrada de la estancia central. Frente a esta junto a una hoguera un individuo sentado en una silla de cadera parece conversar con otra figura de pie frente a él ambos junto a la media docena de orcos que hay detrás del primero se giran cuando el grupo aparece en escena.
La figura de la silla se inclina adelante mientras mira intensamente al grupo y sonríe. Es un individuo de gran estatura y unas anchas espaldas, musculado y sin embargo algo en su figura parece advertir de una gran agilidad y rapidez. Viste unas ropas de algodón de vivos colores: unos pantalones hasta la rodilla, una camisa que queda abierta hasta la mitad del torso y una levita que lleva abierta. Hay dos cosas que llaman la atención de este individuo la primera que su cuerpo está cubierto de pelaje y su cabeza es la de un tigre. La segunda deja verse cuando se lleva una mano a la barbilla, las articulaciones de su mano están a la inversa, su puño se cierra hacia el envés de la mano, no hacia la palma.
-Estábamos esperándolos.- Un extraño acento marca sus palabras y la sonrisa de la cara felina no indica ninguna buena intención.

/ El reino: una nación en la que humanos, elfos, enanos, medianos y algunas razas más conviven civilizadamente
Mivijres explorador de la baronía que acompaña a Sara y Grerl para ayudar a la sociedad con su objetivo
Aurora hermana del clan aliado de la baronía, mitad humana mitad serpiente, lideresa del clan durante un breve tiempo, enviada junto a Grerl y Sara para traer al clan el conocimiento de la región salvaje del sur y la experiencia que ganase durante su viaje
Las hermanas un clan de criaturas ahora afines al reino o al menos a la baronía, su aspecto es el de mujeres en la mitad superior desde la cintura y enormes serpientes el resto
La sociedad Un grupo de mercenarios y aventureros que tras realizar una misión se han unido para perseguir y combatir a las sombras y sus aliados

37. El camino del águila



Una vez todos reunidos en la cima Grerl observa al águila tratar de dirigirlos entre las escarpadas rocas internándose en la cordillera. El terreno está cubierto de nieve y enormes elevaciones de roca dejan pasillos por los que pueden moverse. Mivijres se está encargando de recoger el equipo que han estado usando para escalar, mientras Sara trata de explicar a Aurora, entre risas, lo que es la nieve.
No puede evitar rememorar la primera vez que la humana se topó con la nieve, se pasó horas viéndola experimentar y jugar con ella, hipnotizada. Igual que él con la experiencia de ver algo tan familiar a través de los ojos de la pequeña y dulce criatura que era. ¡Cuánto tiempo había pasado! Cuantas cosas habían vivido juntos, sin duda ella era una de las cosas de las que Grerl se sentía más orgulloso. Su hija, su pequeña familia.
El grupo se reparte la ropa que Miuvin les había aconsejado llevar y se recuerdan lo que les había dicho.- Lo más importante es que tratéis de estar lo más secos que podáis y calentaros las manos y los pies, es lo primero que sufrirá por el frio si esas cimas se parecen al lugar en el que estaba el monasterio en el que crecí.
Una vez se ponen en marcha se encuentran al águila posada en una roca tras un recodo, esta les mira moviéndose inquieta.
-Vamos todo lo rápido que podemos, no te pongas tan exigente, nosotros no tenemos alas.
Mivijres parece más animado al haber dejado atrás la escalada, ni siquiera parece molestarle tener que andar haciendo aspavientos para mantener el equilibrio sobre la nieve. Sigue al águila cuando esta se pone en marcha y rápidamente se pone en cabeza. Grerl deja pasar a las otras dos compañeras mientras observa las elevaciones de roca que les rodean y sonríe al ver pasar a su hija charlando feliz con Aurora.
Una hora después de un lento avance el grupo se para, todo el tiempo de ascenso les está pasando factura, parecen más agotados de lo que esperaban. Grerl decide subir a unas rocas más o menos accesibles para tratar de ver un poco más lejos en el laberinto de monolíticos penachos que les rodea y el águila le acompaña.
Entre la roca consigue ver una elevación de lascas apiladas con una abertura en forma de ventana, una torre. Sobre esta una figura solitaria se desplaza lánguidamente, Grerl reconoce la actitud de un guardia, por mucho que la raza siga siendo un enigma. El águila eleva el vuelo y se dirige directa al lugar.
Un momento después ha descendido para reunirse con los demás.
-Más adelante hay una construcción, el águila quiere que nos dirijamos allí.
-¿Es seguro? Ya no estamos en el reino, no sabemos quién habita allí ni sus intenciones.- Sara plantea una cuestión que surge en la mente de los cuatro.
-Si la sombra está allí no tenemos más remedio, además necesitamos conseguir víveres, no duraremos mucho con lo que nos queda.- Mivijres va directo a la cuestión, por muchas dudas que tengan.
-Aurora, ¿tú qué opinas?
-Hasta ahora hemos seguido al águila y no lo hemos lamentado, realmente parece saber evitarnos los peligros, creo que es sabio seguirla.
-Por cierto ¿no deberíamos ponerla nombre? Creo que ya va siendo hora.- Mivijres mira al grupo esperando una respuesta, Sara y Grerl se ponen en marcha dando la conversación por terminada y el humano se gira hacia Aurora un poco avergonzado.
-Hay criaturas que no necesitan nombre, pero no creo que ella te vaya a prohibir que la pongas nombre si quieres.- Con una sonrisa y un leve apretón en el hombro se pone en marcha dejándole con sus pensamientos.

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Mivijres explorador de la baronía que acompaña a Sara y Grerl para ayudar a la sociedad con su objetivo
Aurora hermana del clan aliado de la baronía, mitad humana mitad serpiente, lideresa del clan durante un breve tiempo, enviada junto a Grerl y Sara para traer al clan el conocimiento de la región salvaje del sur y la experiencia que ganase durante su viaje
Las hermanas un clan de criaturas ahora afines al reino o al menos a la baronía, su aspecto es el de mujeres en la mitad superior desde la cintura y enormes serpientes el resto.
La sociedad Un grupo de mercenarios y aventureros que tras realizar una misión se han unido para perseguir y combatir a las sombras y sus aliados 

36. El fin del ascenso



Estando cerca de la cima Mivijres se ofrece a tomar la delantera para actuar de vigía y averiguar lo que les aguarda. Discuten los pros y los contras, sin duda es la forma correcta de actuar pero escalar solo la ladera puede ser arriesgado. Deciden enviar a Aurora que claramente es más capaz de acometer la tarea sin tanto riesgo.
Antes de separarse Sara la entrega la daga mágica que había conseguido recientemente.
-Te pertenece más a ti que a mí y te vendrá bien si tienes que defenderte.
Aurora la reconoce y mostrándose más parca de lo habitual agradece escuetamente el gesto y se despide con un abrazo. Los sentimientos están enfrentados, recibir el arma de una lideresa del clan, que ha pasado de generación en generación es un hecho que la honra, pero ¿hasta qué punto el objeto está marcado por la traición? ¿Podrá ella limpiar la mancha? Sin dudarlo la toma, no ofendería a Sara rechazando semejante presente, no la queda más remedio que intentarlo.
La escalada es dura, la piel escamosa de la mitad inferior de su cuerpo es dura pero el continuo roce es irritante, sin embargo no puede separarse de la roca, es lo único que la salva de precipitarse, si tuviese que sujetarse con sus brazos posiblemente no fuese capaz de soportar el peso de su cuerpo. Poco a poco, cimbreando su cuerpo, aprovechando hasta la más mínima irregularidad de la pared para impulsarse asciende. Es toda una prueba para ella, todo el camino lo había recorrido al ritmo de los demás que no la exigía tanto esfuerzo, pero ahora, tratando de adelantarse, explora los límites de su fuerza y perseverancia, pese a que los músculos arden y la cuesta respirar.
Haciendo un último esfuerzo supera la última pared y alcanza la superficie a la que el águila les ha guiado. Con las manos sujetándose ya a al borde sube el cuerpo hasta poder mirar por encima y el corazón, por un momento, parece detenerse. Un enorme felino, con el vientre casi pegado al suelo la observa mostrando unos enormes colmillos.
En un acto instintivo trata de alcanzar la daga que Sara la ha entregado, pero al soltar el apoyo está a punto de caer. Mueve su cuerpo desesperadamente mientras con las dos manos trata de no deslizarse irremisiblemente.
De repente un pequeño bulto aparece de la nada e impacta al felino, al alejarse después del ataque el chillido del águila atrae al predador que abandona a Aurora en su precario equilibrio. Si Mivijres hubiese estado ahí habría reconocido una mofa contra el felino retándolo.
Tras un enorme esfuerzo que parece haberse alargado una eternidad Aurora consigue encaramarse hasta llegar a subir todo su cuerpo a terreno seguro. Quedando desprotegida recupera el aliento mientras trata de ver lo que la rodea. Ahora puede ver el sol que un momento antes estaba oculto por la montaña y algo parece reflejar su brillo desde el suelo obligándola a cerrar los ojos.
Cuando el cuerpo vuelve a responderla se obliga a incorporarse y tratando de no mirar en la dirección del astro inspecciona la extraña capa blanca que cubre el suelo de roca, pero al tocarlo cede. Cuando coge un puñado la nota fría y esponjosa y ve como se derrite y se convierte en agua.
Cuando sale de su asombro recuerda la misión que la habían encomendado y comprueba los alrededores asegurándose de que ningún otro peligro les acecha y al menos en las inmediaciones no reconoce ninguna amenaza. A sí que busca un lugar desde el que poder vigilar la posición y a ser posible que esté al resguardo de esa materia que consigue aterirla de frio pese a estar al sol.

/ El reino: una nación en la que humanos, elfos, enanos, medianos y algunas razas más conviven civilizadamente
Mivijres explorador de la baronía que acompaña a Sara y Grerl para ayudar a la sociedad con su objetivo
Aurora hermana del clan aliado de la baronía, mitad humana mitad serpiente, lideresa del clan durante un breve tiempo, enviada junto a Grerl y Sara para traer al clan el conocimiento de la región salvaje del sur y la experiencia que ganase durante su viaje
Las hermanas un clan de criaturas ahora afines al reino o al menos a la baronía, su aspecto es el de mujeres en la mitad superior desde la cintura y enormes serpientes el resto.
La sociedad Un grupo de mercenarios y aventureros que tras realizar una misión se han unido para perseguir y combatir a las sombras y sus aliados