martes, 19 de abril de 2016

31. El fin de la persecución



El rio es una caudalosa corriente que parte la ciudad en dos y recibe todos los canales que se cavaron para usar el agua en el transporte por la urbe. Su sonido es un arrullo nocturno que disfrutan los más adinerados que habitan los caserones que se yerguen en las orillas.
Aurim sale del carruaje apenas este se ha detenido. El ruido procedente de la casa es todo lo que necesita para saber dónde, su compañera, se está enfrentando al enemigo. Sin embargo el ruido procede de la segunda planta, tiene que apresurarse, no se perdonaría que algo la pasase por no haber sido lo suficientemente rápida. Por las barbas de sus ancestros ¿Dónde se había metido Flervinald?
De una patada la endeble puerta de abeto se abre y tras ella apenas iluminados por unas velas media docena de personas, repartidas por un amplio recibidor, se giran en su dirección. Todos llevan armas en las manos y se giran como si estuviesen esperando la intervención.
-Esta es una residencia privada, no tenéis derecho a irrumpir de esta manera. Os aconsejo que volváis por donde habéis venido u os arrepentiréis.- La rasposa voz sale de entre las figuras que tiene la enana delante.
El guardia, con paso inseguro alcanza a la enana y echa mano del pomo de su arma. Aurim, tratando de ocultar su alivio por enfrentar una tarea que domina, da un paso al frente con una sonrisa ladeada.- Venimos aquí para enfrentarnos a los enemigos del reino, si habéis colaborado con ellos lo pagareis, pero si deponéis las armas no tiene que ser esta noche.
El combate comienza, Aurim consigue dar dos pasos dentro de la estancia antes de que la alcancen los dos primeros rufianes vestidos con cuero tachonado y portando una alabarda y una maza respectivamente, su mayor altura parece darles confianza, no se han enfrentado a un enano parece ser.
Realizando un arco descendente hacia su derecha quiebra la pierna que el alabardero ha adelantado para atacar, pierde el equilibrio gritando de dolor mientras su compañero estrella la maza contra el escudo de Aurim.
Otro rufián siguiendo los pasos del alabardero se lanza contra ella blandiendo un enorme filo sobre su cabeza, por detrás del rufián de la maza otro de sus compañeros se enfrenta al guardia con un tridente en sus manos.
Evitando la alabarda con la que, desde el suelo, su primera víctima intenta ensartarla, alza su hacha con la que detiene el filo del nuevo invitado, con el escudo desvía un nuevo lance de la maza que deja a su dueño sin guardia durante un momento, que Aurim aprovecha para impactar el pecho del rufián con su casco. Éste, tan sorprendido como dolorido se ve desplazado de espaldas y trastabilla.
Los dos últimos bribones se unen a la jarana, tratando de pasar desapercibido un larguirucho con un puñal trata de rodear a la enana por la derecha, tras el alabardero caído, para alcanzar al guardia por la espalda y deshacerse de él de manera deshonesta. Mientras aprovechando el hueco que el macero ha dejado libre un corpulento matón con un tosco, pero enorme mazacote de madera arremete contra la enana.
Ésta, abandonando su posición en contra de sus enseñanzas, se abalanza contra el alabardero, que recibe un pisotón en la cara incapaz de defenderse con su voluminosa arma en distancias tan cortas mientras el hacha de Aurim realiza un arco que aterriza en el pecho del larguirucho y le impele de nuevo al interior de la estancia dejando tras de sí un reguero de sangre.
El enorme filo impacta contra el escudo que Aurim, acertadamente, ha alzado en su flanco. Pero El basto arma de madera la impacta en la espalda contra su dura armadura, apenas quitándola el aliento. El rufián de la maza rodea al compañero de la espada y se reincorpora a la liza.
Aurim pisando la alabarda para que se quede dónde está, realiza un amplio arco con el hacha que el hombre de la maza evita dejando a su compañero desprotegido. El filo del hacha abre un canal en el abdomen del rufián del filo cuyo interior cae a sus pies.

/Vizdelhueyo es una ciudad importante del reino a la orilla de un lago y recorrida por un rio es un centro de comercio, cultura y política.
Aurim, Nivialgaan y Flervinald son miembros de una sociedad que ha jurado combatir a unas criaturas que amenazan al reino y a todas las criaturas que se interpongan en su camino.
Las sombras son una raza de humanoides de aspecto reptiliano con habilidades peligrosas que trabajan ocultas persiguiendo unos siniestros pero desconocidos objetivos.

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