martes, 5 de abril de 2016

25. La decisión del clan



Babasin, la esposa del barón, tras unas sentidas palabras de gratitud y reconocimiento, hablando en nombre de su marido, ofreció al clan la oportunidad de unirse al reino y ser reconocidas como un feudo propio, si rendían pleitesía a la baronía. De una forma se someterían a otros como algunas hermanas temían pero debido al funcionamiento del reino tendrían suficiente autonomía dentro de su territorio y la ayuda que el reino las exigiese no sería menor de la que el reino estaría obligado a otorgar si fuese necesario.
Sara habló de su experiencia, como el conocer distintos lugares y distintas personas había abierto su mente y la había preparado para enfrentar los peligros que su camino la pusiese delante. Opinó que las nuevas generaciones debían abrirse al mundo y compaginar las lecciones de su clan junto a las que el mundo podía ofrecerlas, de esa forma el clan tendría más oportunidades de prevalecer. Sintonizó con algunas de las hermanas más jóvenes.
Grerl se levantó, agradecía que en la reunión las hermanas estuvieran recostadas ya que la mayoría eran más grandes que él, incluso las jóvenes y apenas se le vería de otra forma. Todos los rostros estaban girados hacia él. Estaba acostumbrado a que allí donde fuese en el reino y las tierras civilizadas la gente lo observase, pero esta era una circunstancia muy diferente, le recordó una ocasión muy lejana en el tiempo.
-De donde yo provengo somos una tribu, con sus diferencias respecto a vosotras pero también con muchas similitudes. Hace mucho tiempo mi tribu se encontró en una situación similar a la vuestra, se enfrentaba a un mundo que no comprendía y que le superaba. La voz de la sabiduría se hizo oír y decidió enviar a miembros de la tribu para que averiguase los peligros que amenazaban a la tribu y la forma de enfrentarlos. Pero los más anclados a las tradiciones que se aprovechaban de estas para dominar sobre la tribu, temiendo que el cambio les arrebatase su posición de privilegio, pusieron una condición al regreso de estos enviados. No os aburriré con las costumbres de mi gente, solo os diré que mientras crecí ningún enviado volvió nunca y el día que me escogieron para ser uno de ellos sentí, lejos del honor de buscar el bien de mi gente, una sentencia de destierro.- Se sentó sintiendo un torrente ensordecedor de sentimientos como cada vez que recordaba su pasado antes del inicio de su búsqueda. Su hija, conociendo lo que aquello significaba para él, lo abrazó para reconfortarlo y mostrarle su orgullo. No sabía si les sería de utilidad lo que había compartido con ellas, pero debía hacerlo.
Para dar tiempo a las adultas a tener en consideración todo lo expuesto se descansó, tomando un refrigerio y permitiendo que conversasen e intercambiasen impresiones.
Era el momento de que las hermanas adultas del clan se pronunciasen. Deseaban que el clan prevaleciese, y aceptaron que debían cambiar para lograrlo. A corto plazo mostraron interés en la oferta de la baronía. A medio plazo pretendían expandir su territorio y permitir la continua expansión del reino llegar allí, a cambio de los impuestos y tarifas que todo noble recolectaba en sus tierras. Y a largo plazo consideraron enviar a algunas de las jóvenes hermanas más interesadas a aprender del mundo al que se unían para que volviesen una vez terminasen su aprendizaje y fortaleciesen su comunidad con la sabiduría y los conocimientos adquiridos.
Era el momento de que las tres lideresas tomasen su decisión, tradicionalmente debía estar en consonancia con la opinión del clan, solo debían dirimir las diferencias y decidir los detalles. Las últimas hermanas en ostentar el puesto habían roto con esa tradición, con lo que no estaba claro qué harían. Hablaron entre ellas hasta llegar a un consenso.
-Nos uniremos al reino y rendiremos pleitesía a la baronía a cambio de nuestra autonomía, permitiremos a los ciudadanos del reino instalarse en nuestras tierras y ofreceremos protección a tantos como quepan en el terreno que seamos capaces de cubrir; aprovecharemos las rentas que esta situación nos dé para pagar los estudios de nuestras jóvenes con los tutores que encontremos y unas pocas serán enviadas fuera de nuestro hogar para que aporten nuevos puntos de vista. Escogeremos quienes y a qué lugar las enviaremos y una vez al año una adulta las visitará para que mantengan el contacto con el clan y no se pierdan en este extraño mundo al que debemos unirnos.

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