Babasin, la esposa del barón, tras unas sentidas palabras de
gratitud y reconocimiento, hablando en nombre de su marido, ofreció al clan la
oportunidad de unirse al reino y ser reconocidas como un feudo propio, si
rendían pleitesía a la baronía. De una forma se someterían a otros como algunas
hermanas temían pero debido al funcionamiento del reino tendrían suficiente
autonomía dentro de su territorio y la ayuda que el reino las exigiese no sería
menor de la que el reino estaría obligado a otorgar si fuese necesario.
Sara habló de su experiencia, como el conocer distintos
lugares y distintas personas había abierto su mente y la había preparado para
enfrentar los peligros que su camino la pusiese delante. Opinó que las nuevas
generaciones debían abrirse al mundo y compaginar las lecciones de su clan
junto a las que el mundo podía ofrecerlas, de esa forma el clan tendría más
oportunidades de prevalecer. Sintonizó con algunas de las hermanas más jóvenes.
Grerl se levantó, agradecía que en la reunión las hermanas
estuvieran recostadas ya que la mayoría eran más grandes que él, incluso las
jóvenes y apenas se le vería de otra forma. Todos los rostros estaban girados
hacia él. Estaba acostumbrado a que allí donde fuese en el reino y las tierras
civilizadas la gente lo observase, pero esta era una circunstancia muy
diferente, le recordó una ocasión muy lejana en el tiempo.
-De donde yo provengo somos una tribu, con sus diferencias
respecto a vosotras pero también con muchas similitudes. Hace mucho tiempo mi
tribu se encontró en una situación similar a la vuestra, se enfrentaba a un
mundo que no comprendía y que le superaba. La voz de la sabiduría se hizo oír y
decidió enviar a miembros de la tribu para que averiguase los peligros que
amenazaban a la tribu y la forma de enfrentarlos. Pero los más anclados a las
tradiciones que se aprovechaban de estas para dominar sobre la tribu, temiendo
que el cambio les arrebatase su posición de privilegio, pusieron una condición
al regreso de estos enviados. No os aburriré con las costumbres de mi gente,
solo os diré que mientras crecí ningún enviado volvió nunca y el día que me
escogieron para ser uno de ellos sentí, lejos del honor de buscar el bien de mi
gente, una sentencia de destierro.- Se sentó sintiendo un torrente ensordecedor
de sentimientos como cada vez que recordaba su pasado antes del inicio de su búsqueda.
Su hija, conociendo lo que aquello significaba para él, lo abrazó para
reconfortarlo y mostrarle su orgullo. No sabía si les sería de utilidad lo que
había compartido con ellas, pero debía hacerlo.
Para dar tiempo a las adultas a tener en consideración todo
lo expuesto se descansó, tomando un refrigerio y permitiendo que conversasen e
intercambiasen impresiones.
Era el momento de que las hermanas adultas del clan se
pronunciasen. Deseaban que el clan prevaleciese, y aceptaron que debían cambiar
para lograrlo. A corto plazo mostraron interés en la oferta de la baronía. A
medio plazo pretendían expandir su territorio y permitir la continua expansión
del reino llegar allí, a cambio de los impuestos y tarifas que todo noble
recolectaba en sus tierras. Y a largo plazo consideraron enviar a algunas de
las jóvenes hermanas más interesadas a aprender del mundo al que se unían para
que volviesen una vez terminasen su aprendizaje y fortaleciesen su comunidad
con la sabiduría y los conocimientos adquiridos.
Era el momento de que las tres lideresas tomasen su
decisión, tradicionalmente debía estar en consonancia con la opinión del clan,
solo debían dirimir las diferencias y decidir los detalles. Las últimas
hermanas en ostentar el puesto habían roto con esa tradición, con lo que no
estaba claro qué harían. Hablaron entre ellas hasta llegar a un consenso.
-Nos uniremos al reino y rendiremos pleitesía a la baronía a
cambio de nuestra autonomía, permitiremos a los ciudadanos del reino instalarse
en nuestras tierras y ofreceremos protección a tantos como quepan en el terreno
que seamos capaces de cubrir; aprovecharemos las rentas que esta situación nos
dé para pagar los estudios de nuestras jóvenes con los tutores que encontremos
y unas pocas serán enviadas fuera de nuestro hogar para que aporten nuevos
puntos de vista. Escogeremos quienes y a qué lugar las enviaremos y una vez al
año una adulta las visitará para que mantengan el contacto con el clan y no se
pierdan en este extraño mundo al que debemos unirnos.
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