martes, 12 de abril de 2016

27. En el reino



Pasado Normelerto, más allá del castillo de Nieblaoscura internándose en el reino se encuentra Vizdelhueyo. Lo que en su momento fue una aldea pesquera junto al lago Blieso las rutas que lo cruzaban y su cercanía a la corte lo han convertido en una ciudad importante y cosmopolita.
Recorrida por el río Aviya y cortada por la avenida que en su momento fuese la vía principal hacia la corte la ciudad es una red de calles, plazas, callejuelas y canales que vibra con las gentes que lo transitan diariamente. Mercaderes, buhoneros, jornaleros, mercenarios, guardias y habitantes abarrotan los lugares públicos y llenan las vías con ruido, voces y anuncios de todo tipo.
Desde la pesca diaria en el puerto pasando por las mercancías extranjeras en el bazar hasta los servicios de expertos y jornaleros en las tabernas de la muralla podría decirse que todo en esta ciudad tiene su precio. Alguien con suficiente dinero podría salir de la ciudad con un título nobiliario, consorte y las bendiciones de cuantas religiones se profesan en el reino.
La ciudad está gobernada por el sobrino del regente, el duque de Vizdelhueyo, un joven adicto a las reuniones de la alta sociedad y a los personajes extravagantes que llegan a la ciudad con prestigio y habitualmente sin un pellizco de oro con el que pagarse un tazón de sopa.
La seguridad de la ciudad está en las manos de la orden de los navegantes del Blieso. Una organización que iniciase su historia de forma humilde y con un objetivo muy diferente del que solo queda el título de la orden.
Se puede encontrar en la ciudad una modesta escuela de magia, por otro lado abarrotada de estudiantes y profesores. Templos y capillas de todas las deidades aceptadas por el consejo del rey y alguna más. Artesanos de las disciplinas más extravagantes…
Caminar por la ciudad es una experiencia para el oído con todas las lenguas que se pueden oír, las melodías que los trovadores entonan y las maldiciones e insultos que los viandantes intercambian esporádicamente. Para el olfato es un caos de las especias y los perfumes que se comercian, pescado y carne que recorre las calles para alimentar a los habitantes y los efluvios del sistema de alcantarillado y los desechos que se encuentra cualquiera entre una patrulla y la siguiente de los barrenderos de la ciudad.
Aquí nada sorprende y lo más mundano que se pueda imaginar puede dejar a los testigos sin palabras. Es aquí donde la gente viene buscando sus sueños, persiguiendo su fortuna o para desaparecer sin dejar rastro.
 El bardo toca suavemente su laúd apoyado en la fuente de la plaza. Una melodía alegre y una canción de amores de verano alegran el trabajo de los estibadores del canal que cruza la plaza. De un almacén, por una puerta gastada y ruinosa una figura femenina cubierta de pies a cabeza se desliza, el bardo la sigue con la vista hasta que desaparece por una callejuela y termina la canción de forma apresurada.
Una hora más tarde el bardo entra en una taberna pequeña cerca del rio, se sienta junto a una enana y una elfina y habla en voz baja.
-La hemos encontrado, se aloja en un almacén abandonado de la plaza del telar. Pero no tardará en desaparecer de nuevo, debemos actuar con rapidez.
-La guardia de la ciudad ha ofrecido su ayuda, están dispuestos a colaborar con nosotros para atrapar a la sombra.
-Aurim, habla con ellos, entraremos en el almacén al alba. Flervinald, vuelve a la plaza, trata de ocultarte y vigila el almacén. Yo iré a hablar con los agentes del roble para conseguir algo de ayuda extra. Nos veremos antes de la salida del sol. Buena suerte compañeros.

/Nivialgaan elfina espadachína de ascendencia noble
/Flervinald  el bardo
/Aurim enana guardia escudo de las montañas
/el roble: Ergderbert, agente del reino encargado de perseguir y neutralizar enemigos del reino habitualmente internos y ocasionalmente externos
/El enemigo: una sociedad de criaturas humanoides con caracteristicas de serpientes que se hacen llamar las sombras de la selva 

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