martes, 19 de abril de 2016

34. Callejón sin salida



La prisión de Vizdelhueyo es una fortificación rio arriba que cruza el mismo con varios arcos que le han granjeado el nombre de “la Picota”. Las torres más internas contienen las celdas dejando como únicas vías de escape las torres ocupadas por la guardia o la caudalosa corriente del rio.
El carruaje llega a la fortificación con las primeras luces del alba. Mientras llevan a la prisionera al interior ven en el patio el cambio de guardia, en el que media centena de personal uniformado marcha mientras los mandos de cada guardia intercambian saludos, informes y una pica con los colores de la ciudad, purpura y verde con una figura dorada.
El interior de la primera torre es un caos de guardias a medio preparar que se apresuran a sus puestos, otros que agotados se dirigen a devolver el equipo y presentar informes de última hora. Muchos intercambian chanzas con el juez “¿señoría ahora se dedica a cazar rarezas por la noche? ¿Ya se ha aburrido de los maleantes corrientes?” todos le reconocen y todos le saludan con familiaridad o por lo menos con respeto.
El puente que lleva a la segunda torre es levadizo dando la oportunidad a los guardias de incomunicar las celdas en caso de disturbios a gran escala por parte de los presos. Dos guardias en cada extremo del puente les abren las puertas. En la segunda torre suben hasta una sala que el juez denomina “de interrogatorios”. Se disculpa por el mobiliario, algunos miembros de la justicia de la ciudad usan métodos de interrogatorio terriblemente dolorosos, él prefiere evitarlos, pero tenerlos de atrezo suelta más de una lengua.
-Si prefieren dejarlo en mis manos, quizá quieran tomarse un descanso después de la movida nochecita que hemos pasado.
-De ninguna forma Arturo, tiene mucho que explicar y tenemos que cumplir un juramento en todo esto.- Arturo responde con una inclinación de cabeza, mostrando respeto aunque con una pícara sonrisa frente a la terquedad en la voz de la enana.
Tras despertar a la sombra con un cubo de agua fría del rio pasan las siguientes horas tratando de sonsacarla información. La criatura no revela ninguna información, demuestra tener la misma entrega fanática de las criaturas que combatieron a muerte en la selva. El juez, habiendo interrogado personalmente a muchos individuos confiesa a las compañeras que aunque usasen la tortura poco sacarían de ella. Sería un gasto de tiempo y esfuerzo inútil, sabía que podría caer prisionera y está preparada para enfrentar cualquier destino sin dejarse quebrar.
Frustrados y cansados deciden dejar el interrogatorio de los delincuentes de la casa para después de haber descansado. Arturo se ofrece a llevar a Nivialgaan y a Aurim a donde quieran y los tres suben al carruaje de Arturo que tiene que despertar a Tuviq que dormitaba en el pescante.
-Los delincuentes no sabrán mucho, son matones que siguen órdenes.
-Podemos registrar el almacén en el que se ocultaban y la casa.
-No tengo muchas esperanzas de conseguir algo ahí, si actúan como en la selva estarán preparados para nuestra llegada, habrán buscado una nueva madriguera en la que ocultarse mientras dejan una distracción con la que ocultar sus pasos.
-Si conocéis sus anteriores movimientos los podríamos seguir para tratar de encontrar alguna salida de este callejón.
-Hablaremos con nuestro compañero en cuanto aparezca, a saber dónde se ha metido.
Finalmente llegan a la posada en la que descansan y Arturo se asoma para despedirse de las compañeras.
-Que descansen, volveré después de cenar para llevarlas a la Picota, interrogaremos a los prisioneros y decidiremos nuestro próximo movimiento.
-Gracias, si averiguamos algo antes se lo haremos saber. Que descanse señoría.
-¿¡Donde os habíais metido!? Llevo aquí esperándoos toda la mañana. No tenemos más tiempo que perder.
-¡Flervinald! ¿Dónde te habías metido? ¿De qué estás hablando?
-Sé cómo encontrar a nuestro objetivo.

/Vizdelhueyo es una ciudad importante del reino a la orilla de un lago y recorrida por un rio es un centro de comercio, cultura y política.
Aurim, Nivialgaan y Flervinald son miembros de una sociedad que ha jurado combatir a unas criaturas que amenazan al reino y a todas las criaturas que se interpongan en su camino.
Las sombras son una raza de humanoides de aspecto reptiliano con habilidades peligrosas que trabajan ocultas persiguiendo unos siniestros pero desconocidos objetivos. 

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