Filo escuchó un gran número de personas acercándose.
-El enemigo se acerca, debemos dispersarnos.
-Recordad vuestra misión, honrad a las sombras cumpliéndola
o muriendo en el intento, es nuestro momento de extender el poder de nuestra
congregación más allá de lo que lo han hecho nuestros antecesores.- Hueso miró
a los ojos a sus compañeros mientras recitaba su discurso y sin mediar más
despedida se dio la vuelta y avanzó por la espesura.
Sibila dedicó una sonrisa torcida al resto y siguió sus
pasos. Compartirían el camino durante una parte de su trayecto.
Lucrecia aseguró su equipo y dando media vuelta se internó
entre los árboles en otra dirección.
Filo y Ponzoña sujetaron sus brazos mirándose a los ojos
despidiéndose silenciosamente y tomaron sus propios caminos.
Suerte había conseguido moverse de la posición en la que le
dejaron y había subido a un árbol distanciado de los otros sobre la entrada de
la guarida de las sombras. Había sido testigo de la extraña despedida del grupo
de sombras y había visto llegar a los enviados del barón, tarde para poder
ayudar a sus compañeros pero podrían ayudar a localizar a los huidos. Bajó del
árbol cuidadosamente, sus heridas tardarían en dejarle moverse con la agilidad
a la que estaba acostumbrado.
Grerl salió del túnel para toparse con Miuvin de bruces, vio
los hombres del barón formando a sus espaldas y se apartó para dejar salir al
resto de sus compañeros.
-Bien hallados, que gusto veros con vida, ¿qué es lo que os…
-No hay tiempo, cinco han salido del túnel antes de que
llegaseis, han tomado cuatro direcciones diferentes, debemos seguir su rastro
si no queremos perderlos- Suerte apenas había cruzado unas cuantas palabras con
sus compañeros desde que comenzase la misión, lo que dejó a algunos de ellos
sorprendidos incluso de que hablase.
Salomdiabel se apartó de todos y convocó a los animales del
lugar. Dos aves, un pequeño mamífero y tres libélulas acudieron a la llamada de
la druida. Esta sin usar la voz ni ningún gesto se comunicó con ellos
explicándoles que necesitaba encontrar a las criaturas que habitaban el
subterráneo y habían salido momentos antes. Los animales se separaron y
empezaron a buscar.
Mientras, los miembros de la expedición se reunieron y trataron de organizar la partida de
búsqueda. Para seguir con rapidez a los huidos podían contar con la mercenaria
semiorca, el gladiador, el mago elfo, El explorador semielfo, la druida, uno de
los mellizos elfos, Sara, Grerl, Flervinald, Miuvin, los tres exploradores que
había enviado el barón junto a sus fuerzas y una docena de guardias con armaduras
ligeras.
Portos y Salomdiabel, con tres guardias, siguieron una
dirección. El rastro era ligero y solitario, hacía giros y aprovechaba troncos
caídos y rocas para tratar de despistarles. Cuando la noche cayó desistieron en
su búsqueda tras perder el rastro en una corriente de agua.
Ginebra y Hacharoma con un explorador y dos guardias
rastrearon una pareja de pisadas pero morían en una cortada del terreno que no
pudieron cruzar al faltar el puente por el que los huidos habían cruzado.
Sara y Grerl el segundo explorador y dos guardias se dejaron
guiar por unas hondas pisadas hasta unas cuevas cercanas, pero en el interior
la pista se perdió y les llevaría demasiado tiempo explorar las cuevas en busca
de la salida que había usado la sombra.
Filanem, Aunvolden y tres guardias trataron de encontrar
otro rastro, pero siendo los menos preparados perdieron las pisadas en la
espesura y tras un largo rato tuvieron que darse por vencidos y regresar con
las manos vacías.
Flervinald y Miuvin con el último explorador y los dos
últimos guardias escogieron un rastro, habían conocido al explorador durante su
viaje y se pusieron en sus manos, se sorprendieron al comprobar que tras rodear
la comitiva tomó el camino por el que ellos mismos habían venido, se dirigía a
las tierras del barón.
/Ponzoña, Sibila, Lucrecia, Hueso y Filo elite de las sombras elegidos para una importante misión.
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