martes, 29 de marzo de 2016

22. Lucha sucia



Con la llegada del grupo el combate fue una sangría, la falta de disciplina de los bandidos y la furia de Sadivia y sus hermanas fue devastadora, el grupo aunque muy cansado por el viaje, no encontró mucho problema en reducir rápidamente los números del enemigo.
En medio del combate el enemigo trató de abandonar el lugar, pero al encontrarse rodeados  no pudieron hacer mucho. Al ver a su enemigo romper filas y tratar de alejarse Sadivia avanzó para dar muerte a cuantos bandidos la dieron la espalda. Cuando salió a campo abierto dejando la protección de la entrada del palacio ruinoso el asesino de las sombras aprovechó su oportunidad.
Filo había dado órdenes a los patéticos colaboradores de su congregación de acabar con la tribu, prometiéndoles un buen botín. No había sido difícil que movilizasen a todos sus combatientes. Mientras la carne de cañón avanzaba a plena vista Filo se había encaramado a las ruinas y había cogido la mejor posición que había encontrado mientras esperaba a ver quién vencía el combate. Si Sadivia y sus hermanas llegaban a sobrevivir al combate estarían heridas y cansadas y serían presa fácil.
Cuando los entrometidos aventureros llegaron a las ruinas Filo vio peligrar su misión, no podía permitir que el clan quedase sin castigo por su atrevimiento. Pero Sadivia salió de su protección, poniéndose al alcance de su filo especialmente emponzoñado. Lanzó una plegaria a los oscuros espíritus en busca de guía y reconocimiento para la próxima vida y entró en acción.
Oscureció la zona que rodeaba la entrada del palacio y saltó con su puñal en la mano. En medio de la confusión cayó sobre la espalda de Sadivia y hundió su arma ente sus costillas.
-El que se enfrenta a la voluntad de las sombras paga un alto precio por su atrevimiento.- Filo con una sonrisa en los labios aprovechó para hundir sus colmillos en el hombro de Sadivia que apenas pudo hacer un leve ruido debido al dolor y el puñal que atravesaba uno de sus pulmones.
La oscuridad, así como llegó, se fue. Sadivia con un último esfuerzo lanzó contra el suelo al asesino y descargó su alfanje contra él, provocando un estruendoso crujido cuando partió varias costillas y dividió la parte superior de su torso acabando con su vida de un solo golpe. Su vista se nubló, notó su cuerpo convulsionarse y perdió la vida sin apenas tiempo de alzar la vista confusa mientras el veneno acababa con ella.
Sara había usado el pergamino tan rápido como había podido, levantó la vista cuando el efecto disipó la oscuridad y trató de ver cuánto daño había causado la estratagema. Debido a su experiencia con esta situación sus compañeros no habían bajado la guardia y cuando la luz volvió, tal y como esperaban, aprovecharon la confusión de los bandidos para diezmarlos aún más. Tan solo media docena tuvieron tiempo de pedir clemencia y rendir sus armas.
Sin embargo, cuando por fin la violencia hubo terminado, vieron los cuerpos de la sombra y Sadivia inertes en el empedrado suelo. Sus hermanas guardaron silencio mientras observaban a su líder caída. Era un duro golpe, por mucho que ella misma había predicho la amenaza que caería sobre el clan. Había pagado el precio precisamente la única que había hecho lo correcto y se había enfrentado a las tiranas y a sus peligrosos aliados.
Cuando por fin la conmoción de la lucha se hubo terminado el grupo saqueó los cuerpos de los bandidos y trataron las heridas de sus aliados. Sara y Flervinald trataron de conversar con las supervivientes del clan pero resultó que ninguna de las dos hablaba el idioma del reino. Por suerte Flervinald usó sus capacidades arcanas y consiguió servir de intérprete para la conversación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario