Con la llegada del grupo el combate fue una sangría, la
falta de disciplina de los bandidos y la furia de Sadivia y sus hermanas fue
devastadora, el grupo aunque muy cansado por el viaje, no encontró mucho
problema en reducir rápidamente los números del enemigo.
En medio del combate el enemigo trató de abandonar el lugar,
pero al encontrarse rodeados no pudieron
hacer mucho. Al ver a su enemigo romper filas y tratar de alejarse Sadivia
avanzó para dar muerte a cuantos bandidos la dieron la espalda. Cuando salió a
campo abierto dejando la protección de la entrada del palacio ruinoso el
asesino de las sombras aprovechó su oportunidad.
Filo había dado órdenes a los patéticos colaboradores de su
congregación de acabar con la tribu, prometiéndoles un buen botín. No había
sido difícil que movilizasen a todos sus combatientes. Mientras la carne de
cañón avanzaba a plena vista Filo se había encaramado a las ruinas y había
cogido la mejor posición que había encontrado mientras esperaba a ver quién
vencía el combate. Si Sadivia y sus hermanas llegaban a sobrevivir al combate
estarían heridas y cansadas y serían presa fácil.
Cuando los entrometidos aventureros llegaron a las ruinas
Filo vio peligrar su misión, no podía permitir que el clan quedase sin castigo
por su atrevimiento. Pero Sadivia salió de su protección, poniéndose al alcance
de su filo especialmente emponzoñado. Lanzó una plegaria a los oscuros
espíritus en busca de guía y reconocimiento para la próxima vida y entró en
acción.
Oscureció la zona que rodeaba la entrada del palacio y saltó
con su puñal en la mano. En medio de la confusión cayó sobre la espalda de
Sadivia y hundió su arma ente sus costillas.
-El que se enfrenta a la voluntad de las sombras paga un
alto precio por su atrevimiento.- Filo con una sonrisa en los labios aprovechó
para hundir sus colmillos en el hombro de Sadivia que apenas pudo hacer un leve
ruido debido al dolor y el puñal que atravesaba uno de sus pulmones.
La oscuridad, así como llegó, se fue. Sadivia con un último
esfuerzo lanzó contra el suelo al asesino y descargó su alfanje contra él,
provocando un estruendoso crujido cuando partió varias costillas y dividió la
parte superior de su torso acabando con su vida de un solo golpe. Su vista se
nubló, notó su cuerpo convulsionarse y perdió la vida sin apenas tiempo de
alzar la vista confusa mientras el veneno acababa con ella.
Sara había usado el pergamino tan rápido como había podido,
levantó la vista cuando el efecto disipó la oscuridad y trató de ver cuánto
daño había causado la estratagema. Debido a su experiencia con esta situación
sus compañeros no habían bajado la guardia y cuando la luz volvió, tal y como
esperaban, aprovecharon la confusión de los bandidos para diezmarlos aún más.
Tan solo media docena tuvieron tiempo de pedir clemencia y rendir sus armas.
Sin embargo, cuando por fin la violencia hubo terminado,
vieron los cuerpos de la sombra y Sadivia inertes en el empedrado suelo. Sus
hermanas guardaron silencio mientras observaban a su líder caída. Era un duro
golpe, por mucho que ella misma había predicho la amenaza que caería sobre el
clan. Había pagado el precio precisamente la única que había hecho lo correcto
y se había enfrentado a las tiranas y a sus peligrosos aliados.
Cuando por fin la conmoción de la lucha se hubo terminado el
grupo saqueó los cuerpos de los bandidos y trataron las heridas de sus aliados. Sara y
Flervinald trataron de conversar con las supervivientes del clan pero resultó
que ninguna de las dos hablaba el idioma del reino. Por suerte Flervinald usó
sus capacidades arcanas y consiguió servir de intérprete para la
conversación.
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