martes, 1 de marzo de 2016

5. La siguiente busqueda



Grerl estaba tranquilo, la pequeña criatura había decidido hablar con ellos en un idioma que podían entender. Su hija era poderosa con las palabras, los idiomas de los mamíferos no podían equipararse en poder con el suyo que descendía de los mismísimos dragones y que en cada silaba reverberaba de poder arcano, pero aun así contenían más poder que el propio sonido que pronunciaban, había visto a su hija evitar luchas, convencer a desconocidos y sacar provecho de situaciones que parecían imposibles. Ella era poderosa con las palabras y así librarían el último escoyo en esta búsqueda, con suerte.
Sadivia contó a los desconocidos lo que sabía. Sus congéneres, las tres hermanas que gobernaban el clan, en su búsqueda de poder habían acudido a la misma fuente que el antiguo príncipe que habitase este lugar. Igual que aquel pensaron que saldrían ganando con el trato y al igual que aquel se equivocaron.
El trato sería intercambiar al primogénito del barón por secuaces con los que someter a las aldeas cercanas. Tras el secuestro del niño las sombras habían acudido al barón pero no habían cumplido con el clan. Les tenían esperando mientras cosechaban los frutos por los que ellas se habían arriesgado.
Sadivia pretendía devolver al niño donde pertenecía, era inocente y no sacarían nada reteniéndolo. El barón no suponía una amenaza para el clan si este permanecía unido, pero las sombras eran lo que la preocupaba, aunque no hubiesen cumplido su parte del trato contrariarles liberando al niño sería una afrenta que pagarían, tarde o temprano. Un error del clan que pagaría el clan y que los ancestros las amparasen cuando las sombras descargasen su furia contra ellas.
Sara atendió las explicaciones de Sadivia, mostraba una fidelidad a su clan encomiable pero se aferraba a la moralidad en su decisión de no tomar provecho del secuestro del niño humano. Su discurso parecía sincero y aunque mostraba cierta ingenuidad no parecía estar engañada.
Se llevarían al niño, con lo que cumplirían su contrato pero dejarían a ambas sociedades bajo la amenaza de estas sombras. Aún podían sacar provecho de esto si traían paz a estas gentes, aunque requeriría más personas que su padre y ella, tendrían que planificarlo con cuidado.
Recogieron al niño al amanecer y al salir tomaron lo que encontraron de valor de los cuerpos de las dos criaturas que habían muerto en el exterior. Por poco aprecio que Sadivia tuviese por las difuntas no se arriesgaron a saquear el cadáver de la tercera en su presencia. Dejaron el alfanje, no les serviría de nada y el clan necesitaría armas para lo que se las avecinaba. Pero sacarían buenos beneficios de los adornos de las criaturas y el corto filo de la criatura junto al árbol parecía esconder algún poder arcano.
Discutieron como actuar y las conclusiones a las que habían llegado. Grerl como siempre mostró respeto por los que se aferraban a los valores de la unidad, para con su clan, familia o congregación del tipo que fuese, deseaba honrarla del modo que estuviese a su alcance. El materialismo de su hija tampoco le cogió por sorpresa, pero como siempre se alegró de que tomase la elección que le parecía correcta, aunque fuese por las razones equivocadas.
Fueron recibidos con honores por el barón, algo a lo que no estaban acostumbrados. Normalmente se encargaban de los trapos sucios y mientras los influyentes se llevaban el mérito a ellos los despachaban por la puerta de servicio, si es que no trataban de escaquearse del pago, ¿Quién velaría por la justicia de dos parias frente a los nobles o los poderosos?
Recibieron pago y halagos, permanecieron tanto como la cortesía les exigió y trataron de evitar una represalia contra el clan y dejar claro quiénes eran los verdaderos enemigos ahora que las tres hermanas estaban muertas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario