martes, 1 de marzo de 2016

3. Valor y experiencia



El interior del palacio había quedado diáfano, tan solo las columnas que sostenían el techo permanecían en su lugar. Alrededor del trono y la escalera que conducía hasta este la mayoría de los suelos también habían cedido, quedando un abismo negro e insondable. Parecía el interior de un gran cadáver pétreo.
Alrededor del trono unos candelabros con unas pocas velas iluminaban una improvisada cama. Unos cojines y unas sábanas cubrían un niño que descansaba plácidamente mientras una de las criaturas que vivían en el lugar lo arrullaba y lo acariciaba como si se tratase de una amante madre.
Cuando Grerl ascendió tan rápido como pudo la, en su momento suntuosa, escalinata, la criatura se deslizó interponiéndose entre el niño y el reptiliano.
-No permitiré que lleves al niño a tus horribles amos.- El idioma de la criatura era desconocido para Grerl, pero intercambiar palabras con ella solo le retrasaría y eso era un riesgo que no quería correr.
Grerl se enfrentaba a una enorme serpiente cuya cabeza se había remplazado por un torso femenino cuasi humano. Se cubría el pecho con una blusa raída con varias plumas de colores entretejidas y de su recogido cabello azabache sobresalían dos varillas de madera tallada. Sin armas la criatura se encaró con Grerl, tenía una mirada amenazante, totalmente decidida no mostraba miedo ante la lanza del reptiliano.
Grerl se lanzó contra la criatura lanzando rápidos aguijonazos, tratando de empujarla y alcanzar al niño, pero pese a los cortes la criatura no cedía un palmo, se retorcía y trataba de atrapar y desviar la lanza, pero no permitía a Grerl alcanzar al niño.
Grerl percibió un cambio en el aroma que lo rodeaba: al olor de las velas ardiendo y el de día lluvioso que desprendía la criatura que se le enfrentaba se unió otro. Una mezcla de flor perfumada y madera quemada.
En su silbante idioma una voz femenina potente y autoritaria dijo a espaldas de Grerl -Sadivia apártate, el saqueador es mío.- Este no lo había entendido pero la actitud de su contrincante se volvió sumisa sin dejar su fiereza y ¿preocupación?
La criatura que le persiguió desde el exterior le había alcanzado, no había sido lo suficientemente rápido. Viéndolas a las dos a la vez era clara la diferencia. No solo la que venía del exterior estaba armada, era más grande y sus adornos eran más ricos y variados. El peinado y la confección de su diminuta vestidura eran de mucha mayor calidad. Debía ser de una mayor casta en su sociedad.
El combate fue abrumador, el hacha que blandía la enemiga de Grerl cortaba el viento, cortó el asta de la lanza y estuvo a punto de partir su pecho en dos. El mástil del candelabro resultó ser metálico lo que le salvó de varios poderosos impactos. Lo que sorprendió a Grerl es que la pequeña criatura se enroscó cubriendo al niño y no participó en el combate para ayudar a su congénere.
De repente, estando Grerl desviando varios furiosos ataques al borde de la plataforma del trono escuchó un familiar sonido. La cuerda de la ballesta de su hija al destensarse había desvanecido varios de sus problemas, este no iba a ser el caso, sin embargo si podía tornar el desenlace del combate.
Sadivia quedó confusa, la que acababa de entrar era una humana, ¿podía estar aquí para rescatar al niño? ¿Podía llevar al inocente muchacho a un lugar seguro? ¿Por qué ayudaba al reptiliano entonces? ¿Significaba que trabajaba para las sombras de la selva?
El combate acababa de dar un vuelco pero ni mucho menos había terminado. Ágata sacó de un tirón la saeta de entre sus escamas y mostró amenazadoramente su dentadura a la recién llegada.

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